1
Elige una referencia útil
Empieza con una imagen nítida cuyo sujeto sea visible y esté bien iluminado. Decide si quieres conservar la pose, la composición, los colores, la identidad o solo la idea general; rara vez necesitas conservar las cinco cosas.
2
Describe el cambio deseado
Escribe primero el sujeto, después el nuevo estilo o entorno y, a continuación, detalles importantes como la iluminación, el punto de vista de la cámara, los materiales o el ambiente. Indica qué debe seguir siendo reconocible y evita acumular ideas no relacionadas en un mismo prompt.
3
Genera, compara y perfecciona
Crea un resultado inicial, compáralo con la referencia y cambia una variable a la vez. Si la estructura es correcta pero el estilo es débil, ajusta el prompt en lugar de sustituir inmediatamente la imagen de origen.
4
Guarda la versión útil
Mantén juntos la referencia, el prompt y el mejor resultado. Una nota breve sobre lo que cambió facilita repetir el siguiente proceso de imagen a imagen y te ayuda a detectar qué instrucción mejoró realmente el resultado.